POR RAŚL ORLANDINI DIBOS

San Isidro, 05 de agosto del 2013.- Raúl fue uno de los grandes impulsores del Gran Premio Nacional de Carreteras Caminos del Inca, desde su debut en 1976, formó parte de la caravana que cada año llevó espectáculo gratuito a los pueblos más insospechados de nuestro Perú profundo; defensor de la prueba en sus horas más difíciles, desde su butaca o desde un asiento del directorio del ACP, Raúl respetó e hizo respetar CAMINOS DEL INCA.

Por eso hoy queremos rendirle un justo homenaje, nombrando a nuestra XLIII edición del Gran Premio Nacional de Carreteras Caminos del Inca: RAÚL ORLANDINI DIBOS, para recordar al piloto, dirigente y amigo que compartió horas de trabajo en la planificación de la prueba, esas horas que le restaba a sus labores particulares o familiares, era compensado con la camaradería que compartía con el niño o el adulto en cada llegada o largada de etapa.

Raúl debutó en el Gran Premio, en 1976 junto a Gianni Galletti con auto Hillman, cuando el Gran Premio regresaba luego de un paréntesis obligado por el gobierno militar de turno, quien había prohibido las competencias automovilísticas deportivas durante dos años (1974-1975), aquel año Raúl tuvo problemas mecánicos que le impidieron siquiera concluir la primera etapa.

Pero la época más gloriosa de Orlandini Dibos la tuvo en el inicio de la década del noventa, es el primer piloto en hacer un triplete: 1992-1993-1994, con su clásico Nissan Silvia color naranja fosforescente; luego pasó a un auto tracción integral (Mitsubishi) y le costó acostumbrarse a su nueva nave, pero regresó a lo más alto de podio en el 2003 y consiguió su cuarto Gran Premio, dos años más tarde se anota su quinta corona para ubicarse como el segundo piloto más ganador de la historia, tras Henry Bradley.

Hay un gesto de FAIR PLAY que pinta de cuerpo entero a Raúl, en 1998 cuando los hermanos Hemmerde se despistaron en la segunda etapa, RAÚL ORLANDINI DIBOS no dudó en renunciar a la carrera, se detuvo y auxilió a los compañeros de deporte. Gracias Raúl por todo lo que nos enseñaste, por eso ahora queremos recordarte con el nombre de nuestra máxima prueba.