DUEÑOS DE CAÑETE

San Isidro, 20 de julio del 2012.- Cuando hablamos del apellido ALAYZA, nuestra mente inmediatamente se traslada hacia Cañete, pues ellos están identificados con esta provincia sureña y específicamente con el distrito de San Luis; dice la historia que el ingeniero agrónomo, don Luis Alayza Grundy, descendiente directo del precursor peruano de la independencia: Hipólito Unanue llegó a Cañete en 1952, él y su esposa, doña María Luisa de Losada, llegaron con la misión de administrar la casa hacienda Arona.

Una vez instalados en esta señorial edificación, que fue declarada Monumento Histórico poco antes de la Reforma Agraria, la familia Alayza de Losada desarrolló sus actividades y fue incrementando sus miembros, entre los que destacan Luis, Jorge, Ricardo y Miguel, practicantes del automovilismo; pese a que inicialmente Luis Alayza de Losada quiso ser futbolista, su paso como deportista del balompié fue efímero.

El popular Luchón forma parte de la leyenda del automovilismo peruano, su pasión y triunfos la hereda su hijo Luis Martín, quien desde hace seis años se vincula a esta actividad automotor, en este tiempo Luchito empieza a engordar su palmarés deportivo, además de sus triunfos en competencias tradicionales (Presidente de la República y Caminos del Inca) junto a su padre, en solitario empieza a usufructuar de algunas victorias y títulos.

En la tercera fecha del Campeonato del Automóvil Club Peruano, el Rally Cañete, Luis Alayza Freundt consiguió el soñado triunfo en la competencia de casa, pues después de una lucha abierta con Raúl Velit Madueño y cuando creía que cedía frente a su encarnecido rival, porque un amortiguador de su coche se malogró, apareció la diosa fortuna para darle una manito; Chatín Velit se quedó al margen de la prueba por culpa del selector de su caja de cambios y Alayza que perseveró hasta el final, una vez más probó que las carreras se ganan cuando se baja la bandera a cuadros.

Con esta victoria se reafirma el concepto que LOS ALAYZA son dueños de Cañete… dueños de un linaje respetable, herederos de una joya arquitectónica como la hacienda Arona y propietarios una parte del automovilismo peruano.